EL AYUNTAMIENTO DEL DAYLI PLANET (A Quart de Poblet)

En 15m


EL FANALET


Si transitas la Calle Mayor desde el Tribunal de les Aigües que ya no lo es, sino de Justicia Espejista, en dirección inevitablemente unidireccional hacia la preciada plaza del Fanalet, te toparás con el Legendario Casino de este curioso poblado. En esa plaza, pues, encontrarás un páramo de perspectivas realmente dignas de admiración. Desde El Mercado del Pueblo, dicho casino antiguo Teatro, un gamberrístico bar llamado Arco Iris y, justo por encima del flanco del Bancaja, una condecoración tallada por algún que otro siglo sostenido con guerras, sangre e injusticia. También hambre. Aún con todo, hay algo que todavía llama más la atención... Sí, es nuestro particular "Obelisco". Nuestro estandarte columnar. Nuestra efigie dorada. Nuestro, por llamarlo de alguna forma, símbolo para la posteridad.

Y ya digo, originalidad no le falta porque, la verdad, su diseño aparentemente simplista esconde tras de sí un alegato humano para contra el poder del mismo Sol. 


Si este recorrido lo efectúas justo a las doce del medio día, es decir, del medio día real, no del circular ya que cada pulsera lleva su propia muñeca y así su propia reseña cronológica. Y si así es, comprobarás como los rayos de aquel filtran de manera perfectamente transversal por cada uno de los canalizadores (no catalizadores) solares. Y lo mejor de todo llega cuando, al margen de esta cuestión meramente técnica, te paras a observar su composición estructural externa. Pues esta, no sólo es de una envergadura llamativa, además de dorada en el extremo y carmesí en su columna, puede dar lugar a la interpretación y así pues comulgación de infinidad de objetos tradicionalistas que versan desde una sencilla carreta a un espectacular cañón de fuegos artificiales, lo que en la época de tanto artificio no serían.

Pero ya digo, arquitectónicamente hablando, no pasa de los 15 metros de altura, y aún con todo consigue cruzar dos rayos de Sol mediante un diseño espectacularmente perfecto u idóneo.

Seguramente una mañana de abril lluviosa le reste bastante "espectacularidad", cierto, pero no subestimeis el poder de unas raices, que si bien no se forjaron mediante la barbarie de la necesidad acuciante, sí lo hicieron mediante el gusto, estilo y poder que otorgan dichos niveles de trascendencia espiritual.

Quart de Poblet y su Fanalet, son otra cosa. 

Sus gentes, otro cantar.

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