El Listo

Tengo un perrillo que se llama Listo. y yo no tuve nada q ver en el nombre, se lo puso mi abuelo. yo le dije, cómo lo llamaremos? y él dijo, a este? Listo, y yo, pues vale. Y es un perrillo blanco con el culo negro, pequeño y con las patas cortas. Y tiene una mancha terrosa en el lomo q creo q es pelo chamuscado de lavarlo con ‘zotal’, una especie de antiparasitario bastante corrosivo, por lo visto. Yo le he dicho a mi abuelo q no le ponga más eso. q ya me encargo de lavarlo yo, q la otra perra tumorosa q tenía estaba toda calva por lavarla con eso. él dice q no, pero bueno, el caso esq éste nuestro es un perro medroso, apocado, trémulo, nervioso, lleno de padecimientos, apuros y sobresaltos. Y esta condición suya es la que probablemente le esté salvando la vida ahora mismo en las calles. Que si lo he abandonado.., jé. No responde al nombre, a pesar q desde pequeñito lo hemos estado martirizando a constantes repeticiones del mismo. Pero él gira la cabeza, te mira, y retrocede.. sin girarse. Yo suelo agacharme a su altura cuando lo llamo para q me vea lo menos amenazante posible y le naufrague esa desconfianza tan arraigada q tiene. A veces funciona. Las más vacila tanto q lo mandas a la mierda antes, y a él le da igual, porque no necesita tus caricias. Él si se deja acariciar es por hacerte un favor a ti, para que seas amigo de los animales. Pero bueno sí es cierto q poco a poco va cambiando. Prácticamente, de nacer y crecerle los dientes pasó a estar atado a una cadena. Que venía yo, le soltaba la cadena y seguía inerte. y cuando oía el ruido de las cadenas fiuuuuuuuu…. Salía disparado, como electrizado en el culo. Y cuando quería q volviese, otra atizada a las cadenas y acudía automáticamente. Como activado. Las cadenas eran su referencia, así de simple. Eran sus dueñas, su eje. Todo en lo que se asentaba la existencia. Luego lo tuve yo una temporada en mi casa. Andaba yo jodido y me era un infierno sacarlo. Además, le horrorizaba el mundanal ruido. Se resistía en cada tirón de correa, hundía fuertemente el rabo entre las piernas apretando el culo, corriendo hacia todas partes, atormentado, fuera de sí, despavorido, loco, como si le persiguiesen cuchillazos al filo de los pelillos de su culo, frenéticamente desorientado. Asiq decidí q estaría mejor con mi abuelo, y ahora me he venido a vivir con él y bueno, el perrillo ya se va soltando. No, no está abandonado. Lo q más me llama la atención de él es su increíble susceptibilidad. No es ajeno a nada de loq le rodea, es decir, está inmerso en todo. Todo le afecta, es el centro de cada escena, para sí mismo todo contribuye a su desvarío. Las miradas le abofetean la cara como rayos de luz. Un ligero movimiento y se da por aludido. Si pretendes tocarlo, se resiente antes deq lo roces, tiembla, parpadea, se encoje. Una historia de perro. Un colega dice q loq le pasa esq se da cuenta de todo. No sé. Ahora va cogiendo confianza y, sólo cuando está mi abuelo, se enfervoriza al verme. Pero tengo q darle yo antes muestras de cordialidad, si no le entro y paso desapercibido hacia él, entonces es capaz de hasta no mover el rabo por no entrometerse. un perro raro, pero me cae bien.

Comentarios

Entradas populares