Aquella noche que quisieron darme por muerto

La situacion estaba complicada. "Agentes" de la mafia merodeaban la casa. Se invocO a la tercera guerra mundial mediante un aluvion de Foo Fighters enemigos. Y a mi me tocaba consulta con la psiquiatra...

-Tomatela, la azul.
-Pero...
-Puedes metertela debajo de la lengua. Algunos hacen eso...

Como? Esta mujer me estaba dando por muerto y mi muerte a su juicio seria como la reafirmacion de que al final, siempre gana la ciencia.

LlegO el momento asi. Ingerirla? No ingerirla? Debajo de la lengua? Que macabro plan se habia estado urdiendo a mis espaldas todo este tiempo? Entonces todo se desvanecio. Mis padres temian exactamente lo mismo. Yo tambien lo crei. Cada articulacion y gesto que yo realizaba se concordaba con sonidos de taladros, martillos, pneumaticos, en la noche, la mediana noche... Asi que era mi despedida, algo debia hacer, o decir, para quedar bien, supongo. Y dije, ya en la cama, guiado como a un alma en pena:

-Me arrepiento...

Pero la cosa seguia, y tenia mi tabaco a mano, fumar el ultimo cigarro? No fumarlo? Pues bien, me fume tres, o cuatro. Todo era un ideario sobre el que descargar LA CULPA de algun modo.

No hubo pastilla bajo la lengua, porque mi cuerpo como un acto reflejo la ingirio con la glotis. Me tome un par de pastillas AZULES mas y me entraron ganas de mear. Me iba a levantar a mear en mi lecho de muerte? Obviamente no, mee toda la cama. Mi madre cambio las sabanas, asi que acabe levantandome igual. Me acoste, cerre los ojos y... ARDI.

No era una sensacion nueva, he ardido cientos de veces en mi cama pasada la media noche, es una sensacion renovadora que generalmente no percibimos porque estamos ausentados de nosotros mismos pero en esa circunstancia me media al milimetro.

Entonces abri los ojos, los del taladro que auguraban una muerte lenta y dolorosa de sien a sien no habian aparecido. Hice las maletas, mi guitarra y cuatro souvenirs dentro. El cepillo de dientes por supuesto, y me iba, a los huertos. Pero justo antes de cruzar el umbral de mi puerta y lanzarme a las alimanyas que pudieran acechar, mi madre desde el fondo de la casa me espetO.. A donde vas? Logicamente no halle respuesta logica, asi que cerre la puerta y volvi a entrar. Esta vez ya no recuerdo ni en que cama me acoste pero, gracias a todo ello, ahora soy invencible.


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