CAPITULO CINCO (VERANO DE CAPITAN)

Habia un libro.. No recuerdo bien.. Hablaba de un chico y su fiel companyero de fugas y travesias. Puedo asegurar que lo lei entero. Puedo asegurar que fue el primero. Tom Sayer y Huckelberry Fint. Yo nunca habia leido nada, al menos, no conscientemente. Y este ademas, portaba dibujos. Coloridos y pertinentes dibujos, magnificos.

Y hablaba de una valla a medio pintar, de la pilleria de un rufian, que no por ser chico habia de ser menos Don Juan. Y Tom era pecoso, y rubio, y proferia la militancia de los tesoros mas indomitos de un bosque inigualable. De casas de madera y animalejos furtivos como noches en vela. Ademas estaba la voluntad, el arte de ser duradero mas alla de los sermones del pueblo, el arte de ser vengador lejos de la tirania del hedor. De risas entre ramas de pino alzadas cuales inquebrantables huesos. De misterios irresueltos que por gozar de semejante condicion jamas serian dilucidados mas que por aquel final. Y al este libro cerrarse, al terminar su huracan imaginario como un vendaval que todas las paginas hizo trasegar en mi conciencia casi con la temeridad de un paracaidista sobrevolando El Nilo... Un Dios del Mito, brotO. La blanca tapadera posterior, lo dilapido.

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