Capitulo DIEZ (KAFKA NO ES NADIE)

Y un buen dia te topas con El. Si, es tu padre. Es quien te recoge del ejercito para entregarte ese dosificante brebaje inventado por alguna panda de descerebrados americanos. Es quien te invita al placer carnal no del capitulo nueve, sino, del real. Y cada dia se repite, tu te sacrificas, entregas tu alma a cambio de nada. Simplemente tu esfuerzo basta, dice. Simplemente miralo de un modo en el que no seas tu el contable sino, mas bien, el juez. Y claro, ante eso, nadie puede. Nadie cree poder, y sobretodo, a nadie se le ocurrira jamas negar algo que no estando presente si es elocuente. Y ademas lo es tanto, que no puedes dejar de correr. Y empenyar tus piernas, y tu mente, y tus huesos, y tu entereza. No has llegado a este mundo para dejarte arrasar, aun no lo sabes, pero lo sabras. Y cuando has mordido tantas veces el polvo, cuando solamente una lo has barrido, cuando seguramente nunca lo estimes, entonces lo ves transparente. Es cuando el sudor ha merecido la pena, cuando el pudor ha merecido la vergonya, y cuando el simple hecho de que uno se enconya nunca llega y si por asomo se alberga, no es mas que candelero de pura ronya.. Pues te lavas, alzas la mirada, ves el espejo, ademas, lo presientes, y lo que es mas, lo quieres. Y entonces ya esta, has acabado con todo, has aniquilado al presente, la historia se ha hecho sola y el futuro es lo que sientes. Claro que no es nadie, claro que muriO por un mal destete... Pero quien sabe, ahi esta su vientre, alla su eco demente, por ahi viene la leche y por alla se derrama y se pierde.

No jureis, salvo a riesgo de propaganda. No rezeis, salvo por una cuna con una calida manta.

El lo sabe, y lo que es peor... Ella no miente.

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