El dilema de la Guala

Emery fue un gran trovador. Emery jamas dilucido un reto semejante. Ente sus piedras (punto y coma) su lenya (punto y coma) su cosecha (punto y coma) su siembra.

Un buen dia se le presento aquella ocasion, aquel desafio, que no era tal, era, simplemente real.

Un cazador furtivo la vio. El mismo cazador la contemplo. Y el mismo cazador casi de muerte la hirio.

En esta misma mesa puedo asegurar (punto y coma) sobre este mismo marmol en que jurE lealtad. Sobre estas mismas hojas de celofan, puedo y debo afirmar, que aquel vuelo, tuerto, mancebo y casi muerto, se desplomO ante unas manos verdes (punto y coma) de unglas verdes (punto y coma) de codos lerjos (punto y coma) de dientes afilados. De nubes porcinas, de elencos y muchas, muchas, muchas, mentiras.

Sin nombre era aquel pajaro. Sin suerte, tal vez tambien.

Inerte recuperO parte de su plumaje, y tristemente, sin mas ayuda, el solo, se DIO A LA MUERTE.

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