EL MADRILENYO

El madrilenyo no entiende. No tiene ojos. Solo dos laminas de tizon opaco. El madrilenyo "juega" a ser persona. Pero sus derramajes tanto tintorescos como verbales, lo delatan. Lo delatan siempre.

Con el madrilenyo se encarO Senfir. Una vez, que el madrilenyo no quiere recordar. Senfir se contuvo, pero no tanto, pues instantes despues golpeO una pared de atabon con un punyetazo que habria de haberse llevado, el madrilenyo.

El madrilenyo es carne de presidio. Pues ya digo, ojos no tiene. Pero el "juega" a ser persona. Trata de quedar bien mediante medios substanciales. Poses erguidas y una mano que mas bien te presta como un garfio.

El madrilenyo morirA nauseabundo. Apestado, herido, lacOnico, de un modo teatralmente grotesco. No quedarA nada tras el, ni tan siquiera, un suspiro.

Hoy he conocido a un amigo del Tio Nap, y le ha dado CUATRO VECES, el "beso de la muerte".

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