(Ensayo)

Biología, metafísica, y geometría.



Todos los cuerpos están definidos, todos. Podemos hablar de cromosomas, numerarlos, vértebras, huesos, cada porción infinitesimal de cada substancia o partícula pero en realidad no estaremos diciendo nada. A qué se debe entonces esta 'definición'?. Muy fácil, el ser humano no está exento del cosmos como tal aislado en un planeta, continente, mar, río o senda. Ni si quiera Marte, Venus, Júpiter o Saturno, ni más allá. Parece una contradicción, verdad? Lo es. El aislamiento del ser humano está en sí mismo. Y es debido a la paradoja existencial del no ser. Es decir, la total derrota que te da y mantiene con vida. Cuando una mujer queda fertilizada, del modo que sea, realmente está haciendo un alegato contra todo eso. Está erigiéndose por encima de todo cuanto es posible, no así con los animales, insectos o ranas. Pues estos, no deciden. Sin embargo, ese 'crack', es a la vez fuente y abrevadero de todo lo que por los siglos de los siglos venidos y por haber habrá.

Y si lo pensáis bien, en qué estriba esa diferencia pues? De dónde proviene esa 'decisión'? Es un misterio y no lo es. Volvemos a las contradicciones. Y quizá, realmente se trate simplemente de eso. Una convergencia extrasensorial mucho más lejana de todo. Con el tiempo, -eso que tantos han tratado, tratan y tratarán de descifrar- al parecer, hemos adoptado ciertas 'costumbres', costumbres que nos igualen a lo partido y con ello forjar así una llamada esperanza. A ésta la hemos ido vistiendo de numerosas enaguas, colores, formas, cabellos, tintes, y con ello hemos creído tener algo sobre la palma de nuestras manos. Llamadlo poder, gloria, también miseria, por qué no. Está bien, llamadlo música. Pero estaréis cayendo de nuevo en la ilusión de la trampa y la mentira. El ser humano es capaz de hacer cosas excepcionales, pero sólo en sus albores. Y tal vez, posteriormente. Nunca en mitad de la acción pues ésta está predeterminada por esos tres factores que anulan cualquier tipo de comprensión y compresión. Y ahí tenemos la verdad. Sólo contamos con lo que nuestros ojos ven, lo que nuestros oídos oyen, lo que nuestro corazón dicta y lo que nuestro cerebro maquina. Todo esto, como ya digo, puede verse facilmente anulado por la corriente de la vejez, que no es más que la misma que la de la juventud. Y se adhiere de tal forma a los posos de un devenir infructuoso. Y entonces, ahí es donde está la magia. El problema es que la 'magia' cada vez se reproduce con mayor celeridad y esto aboca a muchos caídos a la muerte. Como una atracción de feria que se desparrama de improvisto. Ante eso, lo único posible es el refugio y la fortaleza. El hogar. Si nos atenemos a esto nos daremos cuenta como todo lo antedicho converge en idénticas proporciones dentro del mismo, aquí es donde la mencionada 'simetría' es fundamental. Cuna y sepultura de una vida por empezar.

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