LA AUTENTICA HISTORIA DE CAPERUCITA Y EL LOBO

Su padre era pastor. Conducia los benados cada dia por aquellas sierras. Su madre habia fallecido tiempo atras debido a una enfermedad acuciante. C se dedicaba a las tareas domesticas basicamente, del lado animal de la granja en su totalidad se ocupaba su padre. _Quiero una maquina de escribir, papa!_, espeto un dia. Su padre sonrio, se acercaba el invierno, el largo invierno. Aquellas laderas estaban colmadas de lobos, de bestias amenazantes. Y la granja era el unico sustento para ellos. _Caperucita, ves a llevarle esto a la abuela, y de paso dile que esta temporada no habra miel, los lobos han hecho estragos en la aldea..._. Asi que C pensando en su maquina de escribir partio feliz hacia la casa de su abuela. Pero algo, una sensacion, pronta, improvista, empezo a recubrirle el cuerpo. Algo no andaba del todo bien, y practicamente habia "olvidado" el mensaje oral que su padre le habia mandado transmitir a su abuela. Asi pues, llego a su casa. _Hola abuelita, te traigo esto de padre_. Al volver esa sensacion, de algun modo se multiplico. Habia oscurecido un poco, el sol se veia apenas rayano entre las colinas... Perderse no se perderia, conocia el camino a la perfeccion.

_Le diste el recado a la abuela?
_Si.
_Le dijiste lo del poblado?
_Ah. No eso no...
_Caperucita, se acerca un largo invierno, a penas tenemos provisiones para pasar dos meses.
_Pero padre...
_Sabes que estamos rodeados de lobos, y que si no mantenemos la hoguera encendida sera nuestro fin.
_Pero yo solo... Si solo se me olvido eso...
_No tienes que ser tan despistada, solo trato de que lo comprendas.

Dos semanas mas tarde, cuando las amapolas ya habian despertado y los grajos hilvanaban el aire, su padre volvio a encomendarle otro recado para su abuela, que era una mujer que vivia sola por propia voluntad y practicamente se sustentaba con los detalles que uno u otro personajes del lugar tenian con ella de vez en cuando.

Caperucita tomo su cesta como habitual era. Su padre le advirtio esta vez de que no se entretuviese por el camino pues el sol ya se escondia muy temprano y el bosque en la noche era un lugar realmente peligroso. Asi que C se fue con el rostro enjuto esta vez. Por el camino, aquel sendero, C iba decidida, habia amainado su desatino anterior, apenas escucho todo el elenco de seres vivos y elementos en combinacion que se daban siempre por aquel lugar a su paso, asi que llego inmutable practicamente a la casa de su abuela.

_Caperucita, hace frio ya para que vayas asi por el bosque.
_Yo no tengo frio, abuela.
_Es igual, ponte esto cuando te vayas, mira, la abuela lo tejio el otro dia para ti.

Asi pues C se echo aquella mantilla por encima los hombros, y ciertamente mas abrigada y adecuada para el trayecto, se fue tras despedirse de su abuela.

Al llegar a casa, su padre andaba atareado en la cuadra. Todavia no era de noche, asi que C pasaba el tiempo entreteniendose en lo que podia. A veces hacia pasteles, otras veces le gustaba bordar ganchillo, otras simplemente estar con los animales, los no feroces, y otras, la mayoria, simplemente respirar de aquel verdor pragmatizado en las nubes, la hierba y el aire. Era feliz en aquel lugar, C era muy feliz.

Pero, un dia, un buen dia, al que le siguio una noche, una mala noche, el humo de su chimenea dejo de salir. A penas se percato del hecho que primero observo con ligera extranyeza, y luego, al tratar de cerciorarse, en su realidad. Fue corriendo, pues recordaba las palabras de su padre ante la amenaza de los lobos en relacion con el fuego de la chimenea, a buscarlo. Y lo hallo, si, lo hallo desfallecido en mitad de la cuadra con un cordero lamiendole una oreja. No supo que hacer, se quedo parada. Al instante penso en su abuela, luego una invasion de terror sobre la consecuencia de aquella escena le sobrevino implacable. Los lobos, como estaba predicho, llegaron aquella noche. Arrasaron con todo, tambien con Caperucita. Y en su mente, antes de morir a dentelladas de uno de los lobos, se rotulo lo siguiente:

"Que boca mas grande tiene..."


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