100 años de solteria

En la soledad es fácil perder el rumbo. Y hablo de la soledad real, la de la ausencia de todo componente masculino y mayormente femenino. No hay soledad entre bestias, pues las bestias se ocupan de establecerte esas piedras de poder en el camino. Aún menos entre féminas, y cuando digo féminas me refiero a tan solo una.

Hoy me he levantado, madrugador, con un sueño entre turbio y anodino. Ramplón. Y al acudir al parque lo he visto. Una bandada de pájaros bajaba a compartir el suelo conmigo. Primero uno, y luego muchos... Me ha recordado a la escena de Tarzán, cuando Jane trata de dibujar un pajarillo y Tarzán la lleva a eso que dice la canción que "en mi mundo esto es realidad". Pero no es ninguna sorpresa, no es ningún aliento sin esa parte de felicidad.

Puedes ser un eterno navegante, un sin destino, ni eco, ni suerte. Surcarlo todo en un camino hasta el final, sin más. Pero no es ningún aliento, sin esa parte.

"Expectativas" es el nuevo y laureado disco de Bunbury. Pero no hay sol, ni hierba, ni nieve, sin esa parte.

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