LA MATANZA POR UN QUINCE (ALBERTO SOLDADO -VALENCIA-)

(Mocoa, 1900. La fiebre del oro y del cautxu transforma esta ciudad colombiana en un territorio sin ley. El capellan Manuel Ignacio Santa Cruz presencia la partida de largas mas cruel de la historia)


Manuel Ignacio SantaCruz Lloydi, el capellan Santacruz, el mas cruel de los guerrilleros de la tercera guerra cardina, natural de Elduaien, pequenya poblacion de las montanyas guipozcuanas, no fue el unico capellan que formo partidas de guerrilleros que defendian la causa de D. Carlos, aunque si el que adquirio mayor fama por su robusto caracter y por su determinacion a la hora de ejecutar sin piedad a todo liberal que se encontrase.

De sus recorridos escribieron literatos como Pio Baroja, Unamuno o Valle Inclan. De espiritu anarquico se enfrento incluso a los cabezas carlistas convencido de que su entrega a los mas pobres y necesitados de los pueblos que controlaba, porque entre ellos repartia las riquezas robadas, lo harian invulnerable. No fue asi y finalmente hubo de huir a territorios franceses. Tenia 31 anyos. El rei Alfonso XII, en 1876, ya finalizada la guerra, puso precio a su cabeza, vivo o muerto.

El sacerdote, refugiado en la ciudad francesa Lille bajo proteccion de la Companyia de Jesus, recupero los habitos religiosos y se comprometio a un cambio radical de vida despues de conseguir el perdon del Vaticano. Su espiritu inquieto y aventurero no soportaba la vida de claustro a Lille y embarco para una mision jesuitica a Jamaica. Tres lustros despues se dirigio a las entranyas del sur de Colombia, donde se le conoce como el padre Lloydi. Atras quedo el sanguinario capellan SantaCruz. Alli misiono entre la poblacion indigena. La guerra de los mil dias entre conservadores y liberales que azoto el departamento de Narinyo lo comprometio. Hay versiones contradictorias sobre su implicacion o su desafeccion a la misma pero el caso es que el capellan decidio irse de Narinyo a las inmediaciones de Mocoa, a el Amazonia colombiana.

Es la ciudad del cautxu, de la quina, arbol curativo de la malaria; de el oro de rios y minas, lugar de disputa entre Colombia y Peru. Hasta aquella ciudad sin ley llega a misionar el capellan SantaCruz. Estamos en 1900. Tiene 58 anyos. La fiebre por enriquecerse sigue viva y la explotacion con campamentos de indios en regimen de esclavitud, cruelmente vigente. Las peliculas de el oeste americano muestran una realidad casi beatifica en comparacion con aquella realidad vital de aquel lugar alejado donde solo la violencia tenia cabida. I hasta donde acudian cientificos dispuestos a estudiar los efectos medicinales de las <<plantas de los dioses>>, el ayaguasca o yage, un alucinogeno de efectos fulminates. Seguramente fue la planta que, contra su voluntad utilizaron los <<chamanes>>, medicos indigenas y para su sorpresa salvarle la vida despues de entrar en un estado muy grave.

Pero para sorpresa mayuscula la experimentada por Manuel Santacruz una vez recuperado. Rondando cerca del mercado le llamo la atencion una multitud que chillaba, aplaudia o se quejaba. Se acerco y descubrio que era el mismo juego que en su juventud disfruto en los pueblos de su tierra: un partido de Bote Luzea, o Largas, con ocho jugadores, cuatro por cada equipo en accion, indios, blancos o mulatos. Algunos que parecian colonos recibian dinero y apuntaban en un papel sucio: estaban apostando. Se jugaban cadenas, y brazaletes de oro. Aquello no le gusto a un hombre de tan rectas costumbres. Al segundo dia, volvio al lugar donde observo el mismo espectaculo pero observo machetes en cintos y alzados al viento, ademas de revolveres. La discusion sobre una <<chaza>> provoco una verdadera masacre. Ni tan siquiera en la guerra de su juventud vio el sacerdote tanto odio o crueldad. De los afilados machetazos no se salvaron ni las mujeres. El juez del juego se desplomo a los pies del sacerdote muerto con la cabeza abierta por el machete. Para aquella matanza no hubo autoridad que la evitase.

Al dia siguiente, al alba, el capellan SantaCruz volvio a Narinyo. Murio en 1926 en San Ignacio, una parroquia por el fundada, muy proxima a San Jose de Alban, epicentro del juego de <<chazas>> de inolvidable recuerdo en el ultimo mundial. Ya no se juega a largas en Mocoa pero continua siendo una ciudad donde la violencia es norma habitual para resolver conflictos. La pregunta que continuamos lanzando al aire es quien trajo el juego de largas a aquellos territorios.

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