La oligofrenia en el Camp del Turia

Bueno, parece que persiste la oligofrenia en este barrio. Mi problema es que soy hipersensible y cualquier mínimo chasquido o crujido, por muy lejano que sea si llega hasta mis oídos en mi proceso de paz en vigilia es capaz de perturbar a ésta. Todo comenzó por aquella primavera de 2017. Algo hice, no más allá de los ámbitos cibernéticos, y de repente, las gentes, la televisión, la mafia siciliana y hasta Woody Allen se hicieron acopio de ello. Unos hablan del crack bursátil, otros de el advenimiento de un nuevo JesuCristo, los gitanos del extrarradio mentan al «hijo de la Luna» contribuyendo así a propagar leyendas perniciosas más allá de la misma sensatez. Pues bien, este vídeo que viene a continuación sólo muestra un fragmento interpretativo de ficción, pero el momento es real. Un spot inglés se intercala en tiempo real en mitad de aquellos turbulentos días para dar fe. La interpretación no obstante prosigue, es lo que distingue a un buen actor, su capacidad improvisativa meramente intuitiva. Pero, ojo, no por ello quiere decir que sea menos real. El momento lo era, la tensión también, y mi disposición dadas unas circunstancias de extrema necesidad también. Está claro, no soy un capo sanguinario del Bronx, pero muy bien puedo llegar a ciertos extremos si esta impertinencia oligofrénica urbana continua persistiendo hacia mi persona. Porque además, ya no es sólo mi persona sino que los demás vecinos también cohabitan aquí y ellos sí que no tienen culpa de nada. Tentad al destino y encontraréis vuestra suerte.

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