DIARIO DE UN GUERRERO (CAPÍTULO 5: EL RETORNO A LOS RODILLOS LUMINOSOS)

"Me gusta el juego me gusta el vino; tengo alma de marinero"


Cuando era pobre conseguía fortunas. Verdaderas fortunas con apuestas ínfimas. Ahora que tengo tiempo y dinero vierto billetes, de 10, de 20, hasta de 50, y las putas tragonas no se muestran complacientes. Aquellos tiempos, tiempos de dolor espinal, pectoral, visceral. De levantarse a las 6 de la mañana, incursionar en el puto y decadente bar de la esquina matinal. Y coger el coche, y ponerlo a dos cientos kilómetros por hora en la V-30 para llegar a la hora exacta al almacén. Y asistir entre atónito y quejumbroso a los sermones inescrutables del jefe. A los que jamás me llegué a adaptar y todo me parecía tan absurdo que me daba la sensación de que aquellos planes de madrugada, exhortados con vehemencia irritante, hacia el resto de trabajadores, era imposible que se concluyesen con éxito. Pero al parecer, el único que no entendía nada era yo.

-Agarra tú la furgo i veste'n cagant hosties a Paiporta, quan arrives li dones les claus a Jose el Torero, i que no se te oblide de dir-li que pose els conos com toca. A ell ja li ho he dit però tu tornau a dirli-hu.

Y yo, una fugoneta camión con remolque, a la que debía anudar una pedazo de máquina radial para cortar asfalto, con un escepticismo de narices, allá iba... No me sabía bien ni el puto camino y mi mayor temor era perderme en la noche entre la avalancha de rotondas en que se ha convertido el área metropolitana de Valencia.

Y nada, llegar, y saltar a una fosa de barro con una legona en los brazos para pasarte 14 horas pasando tubería de 600 azul precioso cobalto por una subterránea que poco a poco, y de manera casi milagrosa, se iba abriendo. Luego dicen que si fueron los extraterrestres los que construyeron las pirámides. Sí, extraterrestres como nosotros.

Entonces llegabas a casa, no podías permitir que semejante trabajo te comiese la vida así que te ibas con los colegas a beber cerveza y esnifar coca hasta las cuatro o cinco de la mañana. Entonces ya no había nada que hacer, no habías dormido y debías afrontar el mismo o peor día de una misma sentada.

Ahora Pablo Iglesias se compra un chalet con la rebenida de Montero en una urbanización de lujo y las bases (qué mierda de bases puede tener un partido que se apoda "Podemos"?) lo ven genial. Así que "podéis", eh? Idos todos a mamarla panda de mantecosos. Afortunadamente Sánchez está ganando en estilo y presencia, ha organizado una moción de censura y sólo espero que el día 21 el resto de parlamentarios tengan los suficientes huevos de llevarla a cabo y aniquilar a esa panda de retrógrados peperos.

Así están las cosas por la guerra de mi cabeza.

Habrá más cositas, esto será una novela.


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