El abrazo de Judas Iskariote

Esto es como Felipe González y Alfonso Guerra. No se podían ni ver, y mientras al uno le escribían libros "La ambición del César", el otro los escribía por sí mismo "El Futuro del Socialismo" (1986). La cuestión era bien lógica, el uno debía gobernar un país realmente catártico y el otro dejar una huella imperecedera del verdadero Partido Socialista Obrero Español.

Pero como los libros, y más si superan las 100 páginas, nunca se leen, esto ayudó de alguna manera a ambos. A que la plebe creyese en los títulos y las portadas y olvidasen la esencia.

Felipe González, de momento, ha sido el mejor presidente que ha dado este país; con un verbo totalmente lúcido, elocuente, sagaz y déspota. Como debe ser. Pocos en el Mundo lo podrán superar. Bueno, Nelson Mandela. (Stop)

El caso, es que todo énfasis mediático de algún modo los benefició o supieron beneficiarse de él, ambos. El uno en un barco de lujo en medio de la costa mediterránea con una pivita muy maja y el otro seguir escribiendo sin César.

La política es un juego duro, amigos. Hay que estar preparado física y mentalmente más que un astronauta para ir a la Luna.

Y de aquel abrazo de Pablo Iglesias, de espaldas, a Pedro Sánchez, de frente y casi como sorprendido, yo no me fiaría mucho. Porque en términos naturalistas eso es robar a una persona parte de su energía.

Así que, ya veremos como se va solventando todo esto.


Saludos cordiales y att:

Navuk

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