Burgués King

Me señalas a mí
mientras bebes Coca-Cola y le cambias a tu hijo el pañal

Dices ésto no es posible,
a dónde iremos a parar
mientras aceleras tu Mercedes
y escupes a tu billetera

Cómo pensar en un mundo mejor
si vives en el bienestar, no?

Dices ése o el otro
y tus manos nunca tiemblan.

Se ven reconfortantes con todo ése
estatus a tu alrededor.

Jamás supieron lo que es el frío
o apretar un gatillo
porque simplemente ése era tu destino,
herencia
y júbilo.

Te ves bien en el espejo,
hasta noble, diríase.

Pero las grietas están por dentro
y una vez aflora la primera
es inminente el estallido

-Lo conseguí con mi propio esfuerzo!-
vas a suplicar cuando se derrita tu débil felicidad.

Tu débil y refractante felicidad.


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