La verdadera historia de Quart de Poblet

<<Manadas de personas procedentes de otros lugares, en busca de comida y madrigueras donde refugiarse, hicieron que un pueblecito, agrícola como lo era Quart, se convirtiese en un gran, Polígono Industrial>>

Y es que sí, todo partió de ahí, de algún lugar de la Mancha. Se rumoreaba algo de una guerra, de inmigrantes que habríamos de acoger, y cuando los vimos tan desprovistos, famélicos y viandantes, aceptamos el reto.

Al principio, como todo inmigrante, construimos muchas viviendas a bajo coste, en las que pudiesen instalarse y mantenerse mientras se adaptaban. Entonces vino el segundo paso, buscarles trabajo, así, por ello, y gracias a ellos, empresas como Refracta o Juan Sebastián el Cano adquirieron un enorme potencial administrativo y comercial.

Akí los llamábamos XURROS. Que como todo mote pueblerino proviene de una mala-interpretación nacida en el seno de la comunidad más entre risas que escarmiento:

Y había un momento, en la capilla del cura, en la que habías de Jurar por Dios, pero sólo Jurar, el Dios ya lo ponía el capellàn. El caso es que nuestro idioma nativo pronto empezó a mezclarse con el de aquellos inmigrantes y como es lógico y normal, la parodia estaba del lado de los nativos hacia la pronunciación y todo eso de un idioma que estos inmigrantes desconocían por completo. Pero no fue por maldad, tal vez algo de malicia. Y había que Jurar en castellano. Entonces le tocó a uno en la cola, que vendría de mamarse unas cervezas con los valencianos Quartenyos de verdad. -Qué tengo que hacer?-, debió preguntar éste. -Tu nomes xura! Xura per Deu i la mare que l'ha parit i punt-.

Entonces llegado el lapso silencioso ante el capellán, éste le pronunció a aquel:

-Juras por Dios?

Y él, un poco nerviosete ante semejante compromiso, alzó su voz en una capilla como son las capillas, de mucho eco y tal, y dijo lo siguiente:

-YO XURRO!!! XURRO POR DIOS!!!

El descojone fue inmediato. Y desde entonces los llamamos Xurros, pues ellos mismos se bautizaron. Y desde entonces, tenemos en nuestro polígono que una vez fue campo:

La Coca-Cola. La Bayer. Más gasolineras que rotondas. El Mercadona. El Consum. La Heineken. Y un innumerable más de mecha y mecha industrial que, oye, llegado el caso y el momento, no estaría tan mal detonar.

Sí, así tipo a lo final de Fight Club.

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