LOS INCREÍBLES UNO (Atención crítica):

Es una película tremendamente sobrevalorada. Citan en el País con este nuevo advenimiento de su secuela, hasta mismísimos filósofos franceses para que cuele mejor. Nada de eso, a no ser que los filósofos franceses también estén tremendamente sobrevalorados, lo cuál desconozco porque no he leído a ninguno. NINGUNO.

La peli en sí es un retrato "diferente", adaptado a los tiempos, de una familia de súper-héroes que descubren su potencial en familia. O algo así. Empieza con un padre, ahogado en un cubículo de una gran empresa informatizada y todo eso; es decir, lo mismo, lo mismito, de siempre. Luego resulta que es un super-man, y su mujer se contagia, o lo eran antes de tener ese "trágico" destino... Y salvan el mundo y nosequé; ah sí! de una súper-malvada (porque hay que tener en cuenta que en su afán por ganarse a TODOS LOS PÚBLICOS, -terminología que para su distribución han acuñado los mismos productores- hace el tan manido guiño a LA MUJER. Y ésta, pues también es una especie de Austin Powers pero con gafas de pasta y también pequeñita. Ya digo, la película se sustenta como mucho en la idea de la acción más simple y llana, como mucho, y hay un par de bromas sobre los súper-héroes que llevan capa debido a la cuál sufren grandes percances, que tienen su punto. Por lo demás, basurilla de celuloide virtual.

Y ahora vienen con la dos, y con súper-observaciones de su director Brad Bird, sobre el estado actual de las cosas que como si la gente estuviese enfrascada en pantallitas o algo así. No, mejor un súper-pantallón y a engrosar las arcas de gente con mucho afán y muy poco talento.


Nota: Un sufi porque mira.

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